Moyahua, Zacatecas.- Este domingo Moyahua se vistió de fiesta debido a la conmemoración de los 200 años de la parroquia de Santo Santiago apóstol.
La celebración inicio desde muy temprano con mañanitas a las 5:30 de la mañana para terminar con una misa a las 6.
A las 10 de la mañana llego la peregrinación de Juchipila donde participaron decenas de personas devotas de este municipio.
Así mismo se realizo una misa a todos los jóvenes de las distintas comunidades.
Una de las misas mas significativas lo fue la de las 2 de la tarde ya que fue dedicada a todos los participantes de la cabalgata de la región el atractivo de esta fue que todos los charros participantes participaron en la ceremonia montados en sus caballos.
A las 6:30 de la tarde dio inicio la peregrinación donde participaron cientos de peronas acompañados por carros alegóricos, banda, danza y sobre todo los tradicionales tastoanes.
Los tastoanes que son de origen colonial, una tradición ritual mezcla de cristianismo, conquista, idolatría paganismo, magia, mitología y de cultura morisco que tuvo su origen en la victoria de la lucha del Mixtón por el año 1541, entre españoles e indígenas.
En donde los españoles conquistadores y cristianos igualaron a los idólatras aborígenes en estas tierras del occidente con los musulmanes de la península ibérica a quienes habían vencido poco tiempo antes con la ayuda del milagroso Santo Santiago.
Este milagro lo representan cada año en muchos pueblos de lo que fue la Nueva Galicia; entre ellos Moyahua.
Terminada la conquista, los franciscanos para explicar de forma sencilla el triunfo de la religión cristiana sobre la idolatría, comenzaron a organizar estas representaciones encabezadas por Fray Antonio de Segovia. Los indios llamaban señor o “Tlatoani” al santo. Los españoles oían que decían “Tastuán”.
Los indios llamaban “El Tastuán” a la fiesta de Santo Santiago en donde simulaban propiamente los combates pasados y la remembranza de las danzas entre los moros que se habían quedado en la península Ibérica.
Después, los indígenas se integraron a la fiesta de “El Tastuán” que deriva del náhuatl “Tlatoani”: señor de siervos, el que habla con autoridad.
El gran tlatoani no solo era el sumo sacerdote, sino también el primer guerrero.
